Hace veinte años, a finales de octubre de 2025, la Orquesta de Pulso y Púa de Tudela de Duero viajó hasta Sada (A Coruña) para ofrecer un concierto y participar en un intercambio con la Camerata Piú Bella. Dos décadas después, ese hermanamiento se ha vuelto a reeditar y eso ha permitido a la orquesta tudelana regresar a tierras gallegas. El concierto tuvo lugar el sábado 15 de noviembre, a las 19:00 horas, en el Real Club Náutico de A Coruña. Pero un día antes, varios integrantes de la orquesta ya emprendieron el viaje para disfrutar de un largo fin de semana.
Los primeros en abrir expedición fueron Alicia, Andrés y Víctor, que salieron el viernes a las 9:00 horas para llegar poco después del mediodía a Lugo. Allí, pasaron la mañana y el mediodía, en un recorrido por una ciudad que les sorprendió con sus murallas romanas y un casco histórico peatonal, que pasearon para descubrir lugares destacados, como la iglesia de Santiago, la catedral, el mercado o la Rúa Nova, donde repusieron fuerzas con una comida en O Tentáculo. Después de comer, emprendieron camino hacia Galicia. Visitaron 'La tienda que no tiene nombre' (dedicada en exclusivo a productos vinculados con 'Harry Potter') y se tomaron unas cañas en 'La cervecería', de Estrella Galicia. Ya con la noche caída, se encontraron con los siguientes miembros llegados a A Coruña. Elena y Javi estaban degustando unas tablas en la Jamonería Samaín, en la plaza Cormelana, y allí se produjo la reunión, a la que pronto se unieron Diego, Magda y Raúl, que vinieron en coche junto a Luz y Diego. Para cenar, se buscó algún hueco en algún local de la atestada Calle Estrella y Rúa Nova. Después de intentarlo en varios locales (como A taberna de Cunqueiro), encontramos hueco en el restaurante Orballo, con un compañero de trabajo de Magda como anfitrión.
El día siguiente, después de desayunar en el hotel (Maycar, junto a la plaza de Pontevedra), los más madrugadores dieron un paseo por la plaza de María Pita y visitaron el Real Club Náutico, donde por la tarde ofreceríamos el concierto. Durante su visita al club, Javi, Elena y Alicia se encontraron con Amancio Ortega. Otro grupo, con Andrés, Luz y Diego, Víctor, Magda, Jorge y Raúl se acercaron hasta la plaza del Orzán e hicieron el paseo hasta la altura de María Auxiliadora, para callejear luego rumbo al centro y María Pita. Ya de reencuentro con los demás, pasearon por los jardines de Méndez Núñez y se adentraron en la parte modernista de la ciudad, con una internada en el mercado de la plaza de Lugo, donde las responsables de varios mostradores mostraron a los más peques (y no tan peques) del grupo algunas de las piezas de pescado y marisco que exponían en sus mostradores.
Después, llegó el momento del aperitivo en Casa Rita, en la calle Payo Gómez, donde junto a la ronda de 'Mil novecientos' hubo garbanzos con callos para degustar. Al grupo se unieron Elsa, Alejandra y Elena, junto con Alejandro. Ya de camino hacia la comida se unieron Pablo, Begoña y Pablo y, en el restaurante, Miguel Ángel, Rodrigo y Jorge. La comida tuvo lugar en A Roda, mesón cerca de María Pita donde disfrutamos del almuerzo y una divertida sobremesa.
Después de cambiarnos en el hotel, a las 17:30 horas comenzó el ensayo en el Real Club Náutico de La Coruña, previo a nuestra actuación. Esta institución, como cuenta su página web, fue creada formalmente el 15 de abril de 1927, bajo la presidencia de Miguel Feijoo Pardiñas, como continuación al que se constituyó en 1916 en la misma sede de la Casa del Consulado. Su objetivo fundacional era la promoción y práctica de todos los deportes náuticos, especialmente con el remo y la vela. Dos años más tarde fue inaugurado el primer edificio social, obra del arquitecto Antonio Tenreiro según un proyecto anterior de Mario Páez. Al incrementarse el número de socios así como las actividades del Club se hizo necesaria una remodelación de la sede y así en 1950 fue inaugurado el nuevo edificio cuyas obras dirigió el arquitecto Jacobo Rodríguez Losada. Desde entonces y hasta la actualidad se han ampliado y modernizado las instalaciones portuarias y pantalanes hasta alcanzar los 353 puntos de amarre.
El club tiene sus estatutos y sus propias normas, como que en la sala superior no pueden acceder niños con menos de 16 años. Los integrantes más jóvenes de la orquesta sí que pudieron subir para actuar, pero no pudieron hacerlo el resto de niños que venían como acompañantes (amigos de La Coruña o de otras zonas de Galicia) que no pudieron ver nuestro concierto. Una vez terminada la actuación, los amigos de la Camerata Piú Bella nos agasajaron con un tentempié y nos hicieron entrega de un regalo en cerámica decorativa de la Torre de Hércules.
Una vez cambiados, proseguimos la noche con una ronda, de nuevo en la jamonería Samaín. Después, un grupo se retiró al hotel y otros continuaron la noche en El Café de Macondo, un coqueto bar en la calle San Andrés. A partir de la una de la mañana, se retiró la mayoría del grupo, pero Jorge, Rodrigo, Magda y Alicia remataron la noche en la zona de bares más cercana al hotel.
La mañana siguiente nos esperaba una desapacible jornada de lluvia que trastocó gran parte de los planes previstos. Durante el desayuno en el hotel, hubo que buscar reservas desesperadas para la Torre de Hércules y el oceanográfico Finisterre. No fue fácil, porque era una jornada de entradas gratuitas y apenas había disponibles en la web. De primeras, conseguimos siete entradas para el oceanográfico, que disfrutaron los chicos, acompañados por Begoña y Luz. La lluvia y las dificultades para aparcar cerca lo complicaron todo. Elsa y Pablo, empapados, pudieron subir a la Torre de Hércules. Y luego, insistiendo en la web, conseguimos más entradas para el oceanográfico, por lo que a la visita se sumaron Jorge, Víctor, Alicia, Andrés, Elsa y Pablo.
La lluvia obligó a suspender un paseo por La Coruña y comenzó la salida desde La Coruña rumbo a Tudela. Por el camino, Rodrigo y Jorge comieron y visitaron Ponferrada. Elsa y familia se quedaron en Cacabelos y Andrés, Alicia, Luz, Diego y Víctor comieron en Piedrafita do Cebreiro, después de visitar la tienda de viandas recomendada por Jorge, O forno do Cañoto, donde compraron dulces, vinos, embutidos y queso. Después de comer y ya avanzada la tarde del domingo, concluyó el viaje a Galicia.