REPERTORIO


Preludio BWV 865
de Johan Sebastian Bach

EL AUTOR

Johan Sebastian Bach

(Eisenach, 1685-Leipzig, 1750)

Hijo de Johann Ambrosius, trompetista de la corte de Eisenach y director de la música de dicha ciudad, la música rodeó a Johann Sebastian Bach desde el principio de sus días. A la muerte de su padre en 1695, se hizo cargo de él su hermano mayor, Johann Christoph, organista de la iglesia de San Miguel de Ohrdruf. Bajo su dirección, Bach se familiarizó rápidamente con los instrumentos de teclado, el órgano y el clave, de los que sería un consumado intérprete durante toda su vida. Organista de la corte ducal en Weimar, en 1717 abandonó su puesto al ser nombrado maestro de capilla de la corte del príncipe Leopold de Anhalt, en Köthen, uno de los períodos más fértiles en la vida del compositor, durante el cual vieron la luz algunas de sus partituras más célebres, sobre todo en el campo de la música orquestal e instrumental: los dos conciertos para violín, los seis Conciertos de Brandemburgo, el primer libro de El clave bien temperado, las seis sonatas y partitas para violín solo y las seis suites para violoncelo solo. Durante los últimos veintisiete años de su vida fue Kantor de la iglesia de Santo Tomás de Leipzig, cargo éste que comportaba también la dirección de los actos musicales que se celebraban en la ciudad. A esta etapa pertenecen sus obras corales más impresionantes, como sus dos Pasiones, la monumental Misa en si menor y el Oratorio de Navidad. En los últimos años de su existencia su producción musical descendió considerablemente debido a unas cataratas que lo dejaron prácticamente ciego.


ENLACES

Las suites para cello de Bach

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Bach central station

Características de esta obra

Amplio análisis de El Clave bien temperado (PDF)



 
Bach vuelve a incluirse en el repertorio de la Orquesta con esta pieza que recibimos durante el ensayo del 9 de mayo del año 2008.

Esta pieza fue compuesta en el año 1722, forma parte de la obra El clave bien temperado. Con este nombre se conocen dos ciclos de preludios y fugas compuestos por Johann Sebastian Bach en todas las tonalidades mayores y menores de la gama cromática. En este caso concreto, está en La menor.

Como mucha de la música de Bach, ninguno de los dos volúmenes fueron publicados en vida. Y también como mucha de su música, se conoce la fecha en que fueron compilados, pero no las fechas en que fueron compuestos, por lo que existen diversas especulaciones al respecto.

Lo que sí sabemos es que el primer volumen (que comprende los preludios y fugas del BWV 846 al BWV 869) fue terminado y compilado por Bach en 1722, aunque su primera impresión no llegará hasta mucho después de muerto Bach, en 1801.

El segundo volumen (que comprende del BWV 870 al BWV 893) fue terminado y compilado en 1744, aunque también es probable, por el estilo, que muchos de los preludios y fugas de este segundo volumen estuviesen compuestos antes de compilar el primero.[1] Ambos comparten el mismo esquema: cada libro comprende 24 grupos constituidos por un preludio y una fuga en el mismo tono. Empieza por la tonalidad de do mayor, y después la de do menor, a la que le sigue do# mayor y así sucesivamente, hasta haber completado toda la gama cromática de mayor a menor. Es, por tanto, una colección enorme que comprende 48 preludios y 48 fugas cuyo objetivo es, a la vez, musical, teórico y didáctico.

En el transcurso de su fecunda vida, Bach escribió dos obras de un valor musical y didáctico perdurable y universal: “El Arte de la Fuga” y “El Clave Bien Temperado”. Durante su estancia en Cothen, donde Bach permaneció desde el año 1717 hasta 1723, año en que se trasladó a Leipzig, escribió el primer cuaderno del clave bien temperado. Es la época en que Bach crea mayor número de obras de cámara, de sonatas, de suites y de invenciones.

Esta importante producción, llamada por el romántico Hans von Bülow el Viejo Testamento de la Música, fue acabada en 1722. Después del título: “Clave Bien Temperado”, el cuaderno lleva escrito en su portada este largo, pero aclaratorio epígrafe: “Preludios y fugas en todos los tonos y semitonos, afectando lo mismo a la tercera mayor o do, re, mi, que referente a la tercera menor re, mi, fa. Escrito y compuesto para uso y empleo de la juventud deseosa de aprender música, lo mismo que para pasatiempo de aquellos que ya son expertos en este arte, por Johann Sebastian Bach, actualmente capellmeister y director de la música de cámara de S. A. el Príncipe de Anhalt-Cothen. Anno 1722”.
Sin embargo, pese a que esta obra está escrita en una época determinada, ese primer cuaderno parece que fue concebido en el transcurso de diferentes etapas; a si se explica, dicen los estudiosos bachianos, la variedad increíble de su colorido.

La primera parte, igual que la segunda, se compone de 24 preludios y fugas. Bach introdujo en esta formidable obra una serie de innovaciones que sorprendieron a los músicos de entonces. En el transcurso de los años 1 740 a 1744, Johann Sebastian Bach publicaba, con el nombre de “Veinticuatro Nuevos Preludios y Fugas”, la segunda parte de “El Clave Bien Temperado”.
Parece ser, y eso no tiene aparentemente justificación alguna, que Bach no profesaba a esta segunda parte tanta estima como a la primera, y ello es extraño, porque aquí su obra reviste un carácter insólito de madurez. Las fugas llegan a un grado de perfección suprema en este segundo cuaderno escrito en el período de sus grandes creaciones. Leopold Stokowsky confiesa que algunas de las fugas más gloriosas de Bach son, sobre todo, aquellas de “El Clave Bien Temperado”, el evangelio de todo pianista.

Para Bach -dice Heinichen- el plan de fuga le ha llegado sugerido por la idea musical, es decir, por una emoción interior; pero este plan no es inmutable, no es una forma vacía y muerta... Las fugas de Bach, por el contrario, son casi todas obras maestras expresivas.

En el caso concreto del BWC 865, el preludio muestra las dos situaciones de articulación legato y portato, en contraposición con los saltos que impliarían un cambio de cuerdo y por ende, un ataque portato en el teclado. En el segundo tiempo del compás 4 se observa también una diferenciación en la direcciónd e las plicas en la línea triadica: estas señalizaciones, hechas por Bach, pueden tomarse en cuenta también para apliar una aritculación que separe dos ideas musicales que se dividen precisamente en ese momento. Es también importante la dirección hacia el tiempo fuerte que requiere una entrada anacrúzica, lo que sugiere la ejecución del tiempo débil previo al fuerte en staccato para proveer de un énfasis especial al tiempo fuerte, dado el peso de ataque resultante del salto del staccato anterior.

 



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